La Santa Sede confirmó oficialmente una asistencia económica inicial de 100.000 euros destinada a la República de Colombia para enfrentar las consecuencias inmediatas del violento terremoto de magnitud 7,4 que sacudió el territorio colombiano. El fenómeno telúrico, considerado por especialistas locales como el más potente y destructivo registrado en el país desde 1979, causó un saldo trágico provisorio de al menos 241 personas fallecidas, más de 3.000 heridos y cerca de 2.000 desaparecidos bajo los escombros de las estructuras colapsadas.
A través del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, el Sumo Pontífice coordinó el envío directo del dinero hacia el Secretariado Nacional de Pastoral Social-Cáritas Colombiana, dependiente de la Conferencia Episcopal de ese país. Dicho organismo funciona actualmente como el centro operativo principal para la recolección, administración y distribución de la ayuda humanitaria urgente en las regiones más golpeadas por la tragedia.
Durante una audiencia pública en la que saludaba a un grupo de fieles, el papa León XIV se refirió explícitamente a las consecuencias del movimiento sísmico, cuyo epicentro fue localizado en las inmediaciones del municipio de San José del Palmar. En su mensaje, el Santo Padre manifestó estar profundamente conmovido por los cuantiosos daños materiales, el colapso de viviendas e infraestructuras comunitarias, así como por las severas afectaciones estructurales en numerosos templos e iglesias históricas de la zona golpeada.
Asimismo, la Secretaría de Estado del Vaticano, mediante un telegrama oficial firmado por el cardenal Pietro Parolin y remitido al arzobispo de Cartagena y presidente de la Conferencia Episcopal colombiana, Francisco Javier Múnera Correa, envió las condolencias protocolares a las familias de las víctimas mortales. En la misiva, el pontífice destacó el esfuerzo y la labor ininterrumpida de los equipos de rescate, bomberos, personal médico y voluntarios que operan sobre el terreno buscando sobrevivientes entre los restos de los edificios derrumbados.
La gravedad del sismo alteró de manera drástica la agenda política e institucional del país. Ante la magnitud del desastre natural, la administración del presidente Abelardo de la Espriella resolvió suspender todas las actividades oficiales programadas en Bogotá para enfocar la totalidad de las unidades operativas del Estado y las Fuerzas Armadas en la gestión de la catástrofe y en el despliegue de los protocolos de emergencia nacional.
En el marco de las tareas de evacuación y remoción de escombros en distintas zonas afectadas por el movimiento telúrico, se produjo un hecho dramático e inusual que tuvo como protagonista a un ciudadano argentino. El productor teatral Hugo Kogan, quien había arribado a la ciudad de Manizales la noche previa al desastre, vivió momentos de pánico extremo cuando la violencia del sismo provocó el derrumbe parcial de una estructura urbana cerca de la catedral local.
El colapso del inmueble expuso y destruyó múltiples panales alojados en las paredes, desatando la salida masiva de miles de abejas que comenzaron a atacar frenéticamente a las decenas de transeúntes que evacuaban la zona. En medio del caos generado por las réplicas del suelo y el griterío de la multitud, el artista argentino sufrió cientos de picaduras en distintas partes del cuerpo mientras intentaba refugiarse en la vía pública.
Tras ser auxiliado por personal civil en el lugar, Kogan comenzó a manifestar síntomas severos de intoxicación generalizada, entre ellos vómitos, diarrea, cuadros de sudoración profusa y fuertes dolores de cabeza. Esta situación obligó a su traslado de urgencia hacia un centro asistencial de alta complejidad, donde fue sometido a maniobras de estabilización e internado bajo constante observación médica durante varias horas hasta que el cuadro clínico fue controlado.
Los profesionales médicos que atendieron la emergencia manifestaron al paciente que la cantidad de veneno inoculado por la masa de insectos estuvo a punto de causarle un desenlace fatal, indicando que la ausencia de antecedentes alérgicos previos en su organismo resultó determinante para evitar un colapso respiratorio súbito. Tras recibir el alta médica con indicación de reposo y tratamiento farmacológico, el afectado relató la experiencia a los medios de comunicación locales.
Actualmente, las autoridades de la Gestión Nacional del Riesgo de Desastres y los equipos especializados de rescate continúan con las tareas de remoción de escombros en las áreas urbanas y rurales más comprometidas, realizando censos poblacionales para determinar la cifra definitiva de pérdidas materiales y víctimas fatales provocadas por el histórico terremoto en la región.
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