"Dijo sorpresa y empezó a disparar": el escalofriante testimonio de un compañero tras el ataque en la escuela en Santa Fe

Un alumno de la Escuela N°40 de San Cristóbal contó lo que vivió esta mañana en el colegio donde un alumno asesinó a otro
Personal policial y servicios de emergencia trabajan en el perímetro de la Escuela N° 40 tras el fatal tiroteo que conmueve a Santa Fe.
A medida que transcurren las horas, los detalles que emergen de la investigación judicial por homicidio son cada vez más aterradores. Un alumno de apenas 15 años logró burlar todos los controles de seguridad, ingresando al establecimiento con un arma de fuego oculta. Lo que parecía ser un estuche de guitarra ordinario escondía, en realidad, el instrumento de una masacre que terminó con la vida de un estudiante de 13 años y dejó a otros dos menores luchando por su salud en el Hospital de Niños.



La reconstrucción de los hechos, basada en testimonios directos de quienes estuvieron en la línea de fuego, revela una frialdad absoluta por parte del agresor. Los especialistas en psicología criminal y prevención de violencia analizan el comportamiento del adolescente, quien habría planificado el ataque con una precisión quirúrgica, eligiendo sectores específicos del colegio para iniciar su raid delictivo. La comunidad exige ahora protocolos más estrictos de seguridad privada y pública en las escuelas.

"Sorpresa": el grito que precedió a la ejecución en el baño

El testimonio de Axel, un alumno que logró sobrevivir al ataque, ha sido clave para entender la magnitud de la psicopatía volcada en el acto. Según su relato, el atacante no disparó al azar desde un principio, sino que se dirigió directamente a la planta alta del colegio. Allí, en la penumbra de los baños, se encontró con su primera víctima. Sin mediar palabra de advertencia, el agresor habría gritado una palabra que todavía resuena en los oídos de los testigos: "Sorpresa", antes de jalar el gatillo.

Este dato, que se mantenía bajo estricto secreto de sumario, confirma una premeditación alarmante. Tras el primer impacto fatal, el joven salió al hall central, un área monitoreada por cámaras de seguridad, donde continuó su recorrido armado. Los disparos se sucedieron de forma errática pero letal. "Disparaba como diciendo: al que le pego, le pego", recordó Axel con la voz quebrada, describiendo el momento en que el miedo se convirtió en un instinto de supervivencia puro para cientos de chicos que intentaban escapar de la escena del crimen.

La desesperación llevó a muchos estudiantes a tomar medidas extremas para salvar sus vidas. En medio del caos, se reportaron escenas de alumnos rompiendo ventanas y saltando al vacío desde alturas considerables para evitar ser alcanzados por los proyectiles de la escopeta. La asistencia a víctimas de delitos graves ya se encuentra trabajando en el lugar, brindando contención psicológica a una población escolar que ha quedado traumatizada por la violencia sin sentido.

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